Hoy no quería ir a la escuela. Yo llamé a mí profesor y dije: “Lo que pasa es que estoy enferma. Y por eso, hoy no llego a la escuela.” Pero no era la verdad. Mí profesor respondió; “Pobrecito. Que es tú problema?”. “Pues, estoy resfriada. Leeré mís deberes, yo prometo.” “!Que te mejores!” “Muchas gracías. Nos vemos.”
Ya que no tenía escuela, viajé a una playa que se llama La playa de Sola. Este día había mucho viento, y por eso olas. Primero sólo fui a la playa, vi los pájaros y las nubes. De repente escuhé una voz que dijo “¡Socorro! No puedo nadar. ¡Socorro!” Se me olvidó todo por un momento. Yo corri al mar. Allí vi una niña. Empezé a nadar, pero las nubes estuvieron más alta. Hay que subrayar que tuve miedo. Que pasó los proximos minutos, no supe. Pero la niña y yo volvimos a la playa, afortunadamente.
Despúes de más o menos cinco minutos, la niña empezó hablar: “Muchas gracias. Quién eres tú?” “De nada. Mí nombre es Ellen, y tù? Por qué estas aquí sola?” “Pues, estuve aquí con mí guardería, pero ahora no sé donde están. Se me olvidó mencionar, mí nombre es Lisa. Por què tu estas aquí sola?” “En realidad estaré en la escuela, pero dije a mí profesor que estaba enferma. Cabe mencionar que no es la verdad.” “Faltas a la clase? ¡Que horrible! Pero afortunado para mí.” ”Pues, sea como sea, quiero ir a mí casa.” Yo y la niña buscaron en la playa por la guardería. Cuando los encontraron, dije adios a Lisa y volví a mí casa. Estuve más cansada despúes de este día, que un día en la escuela.
¡Mañana iré a la escuela, te lo juro!
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